LA HISTORIA DE LAS URSULINAS Y MAIPÚ

 

Las Ursulinas salen de Alemania por los problemas gestados por la Segunda Guerra Mundial

En Alemania los colegios católicos comienzan a ser clausurados. El Colegio Santa Úrsula de Berlín recibe un decreto ministerial fechado el 16 de Julio de 1936 en el que se les prohíbe la admisión de nuevas alumnas y deben paulatinamente despedir a las profesoras, primero a las profesoras-religiosas, después a los profesores-laicos. Tres años más tarde, el 31 de mayo de 1939 el colegio es clausurado de un día para el otro.

Las Madres Ursulinas miran ya hacia otro horizonte y se embarcan a un país desconocido, partiendo en 1938 en diferentes grupos a Chile.

PRIMEROS TIEMPOS – PRIMERAS TAREAS

 
Las Ursulinas en Chile fueron recibidas por las Religiosas Agustinas, quienes las ayudaron los primeros meses con casa y comida.

Ellas mismas, las Agustinas, después les arriendan un espacio en la calle Víctor Hendrych 365, frente al Parque Bustamante, donde comienzan, sin saberlo, el 19 de marzo de 1939 con el futuro colegio. Unos alemanes y vecinos del sector, le piden a las Madres que les enseñen a sus hijos.

Las Ursulinas van asumiendo diferentes tareas en Chile y van viendo qué es lo que Dios quiere de ellas en este nuevo lugar:

En Víctor Hendrych (1938-1952) parten con los primeros alumnos, y el colegio va creciendo…

En Las Lumbreras (1940-1945) paralelamente a V. Hendrych algunas Madres se van a Melipilla a un fundo abandonado donde la Familia Marín les pide hacerse cargo de una hija mentalmente impedida.  Las personas del sector se van sumando a la enseñanza de catequesis, que paulatinamente se fue transformando en una escuela y que después de una inspección oficial recibieron el reconocimiento como Escuela cooperadora del estado Nº11 de Melipilla.

La gran esperanza de las Madres era edificar en este lugar el convento con un internado y el colegio. Todas ellas le rezaban a la Virgen del Perpetuo Socorro para poder llevar a cabo este sueño. El gran problema era el agua, No habia

En Quintero (1942-1945): También se les da la oportunidad de colaborar con la Fundación Cousiño, que tenía un Sanatorio para niños pequeños, que después de haber estado en el hospital viajaban a Quinteros 15 días a recuperarse y vivir unos días felices antes de volver a sus casas. Era un trabajo arduo, pero bonito por la alegría de los niños

En Quintero (1942-1945): También se les da la oportunidad de colaborar con la Fundación Cousiño, que tenía un Sanatorio para niños pequeños, que después de haber estado en el hospital viajaban a Quinteros 15 días a recuperarse y vivir unos días felices antes de volver a sus casas. Era un trabajo arduo, pero bonito por la alegría de los niños

La Madre María Theis Daniels, incansable, siempre estaba buscando un lugar para poder construir e instalar definitivamente el convento, ya que en Melipilla había escases de agua. Un día leyó en el diario la noticia, que en Maipú iban a construir el Templo Votivo a la Santísima Virgen del Carmen, en el lugar donde ella le concediera a O´Higgins la victoria definitiva para ganar la Independencia de Chile, el 5 de abril de 1818.  Comienza a estudiar los sitios a la venta que ahí había y cada oferta de terreno en el pueblo o cerca de él lo hizo visitar.

 
El lechero, que traía la leche en grandes jarras desde la parcela  adyacente, profetizaba: “En 10 años más van a tener que colocar luz eléctrica por la  selva oscura que van a tener”.

Un amigo de las  Madres, Don Miguel Sieber, que también vivía en el terreno, comenzó a cavar para buscar agua, y a los 14 metros encontró una napa. El alcalde observó su esfuerzo y le trajo herramientas y semillas, para que siguiera buscando.

El alcalde construyó la primera torre de agua en Pajaritos de una napa de 30 metros de profundidad, y de la cual recibieron por primera vez agua potable en  octubre de 1946

Sabiendo de los rezos de las hermanas en Las Lumbreras les escribió: “La Virgen mira hacia otro lugar!” Ella ya había reconocido que en Maipú podían al fin cumplir la tarea: edificar ahí el convento y el establecimiento escolar, lo suficientemente amplio y con un internado, no quedaba en la cuidad, pero tampoco estaba muy lejos de ella y podían seguir honrando a María Santísima, nada menos que a sus pies. La Madre ya tenía solicitudes para educar niñas de fuera de Santiago, de Chillán, de Ovalle y de la Costa.

Es así como 6 años después de la llegada del primer grupo de religiosas a Chile, la Madre María firma la compraventa del terreno de Maipú, el 15 de septiembre de 1944. Compró la parcela Nº38 del ex-fundo El Llano, en un pueblo de 6.000 habitantes. A las Madres no le fue fácil esta decisión, ya que los padres de familia de Víctor Hendrych reclamaron por la lejanía del lugar, y más encima sin agua, ni locomoción etc… Sin embargo, la Madre María se hizo aconsejar y siguió con el proyecto a los pies de la Virgen. En 1944 el alcalde de Maipú, don José Infante Larraín, puso una nueva góndola que pasaba cada dos horas, regulada por él mismo, y muy limpia. Él opinaba que el terreno elegido por ellas era el mejor en la futura avenida al Templo.

La Madre tenía la convicción que el lugar dedicado a la Virgen y de importancia histórica para Chile era el mejor lugar para la educación de la juventud femenina.

Con préstamos y donaciones y un gran espíritu de esfuerzo y pobreza y con una loca confianza en la Divina Providencia y de ayuda de San José, se puso a construir. La construcción se llevó a cabo al mismo tiempo que el Templo Votivo.

Los planos, los tenían, fueron hechos por el arquitecto Paul Linder para construir el Monasterio en Las Lumbreras, sólo cambiaba el lugar. Este arquitecto era el que había hecho los planos para construir el Convento, Internado y Colegio en Berlín- Dahlem, y que el gobierno nazi no autorizó.

La Madre María habló con José Valdés, que tenía su pequeño hijo en el colegio, y le pidió que se ocupara de la construcción del Monasterio en Maipú.

La Madre Bernarda cuenta que: Un día, creo que fue en 1945, en que íbamos a los terrenos de Maipú, la Madre María, yo, con el Ingeniero en su auto, en el camino en la hermosa Avenida Pajaritos, la de antes, y fue en ese momento en que ella le pidió a Don Pepe que hiciera la construcción. Él le contestó que su firma acababa de recibir el encargo de construir el templo. Más gran alegría no pudo tener la Madre y él le dijo que después le mostraría los planos del templo. Tuvimos el privilegio de ver las primeras excavaciones para los fundamentos, con verdadera gran alegría. También relata que estaba convencida que la Santísima Virgen ya sabía el 16 de julio de 1936, qué iba a ser de estas religiosas.

Ya en 1945 las Madres comenzaron a planificar y hacer el jardín. Con la ayuda de Luis que vivía con su esposa en la parcela, comenzaron a cultivar la tierra y a veces cosechaban tomates, rabanitos etc.… para llevarlos los sábados a Víctor Hendrych.

 

La Madre Margarita María les escribe a las hermanas de Quintero: “Esta semana hemos pensado especialmente en Maipú, la Madre Bernarda ha juntado y acarreado cuidadosa y ordenadamente piedras, y luego ha medido, marcado el terreno con ellas en los lugares donde van a plantar los árboles. Luego han hecho más de cien hoyos para plantarlos, el trabajo ha sido pesado y lento porque la tierra está muy dura y pedregosa. El viernes enviarán los árboles desde Las Lumbreras y el sábado los plantarán. La Madre María llena de esperanza desea, que se haga la plantación el mismo día del comienzo de la obra(Stgo.13.06.1945)

EL COLEGIO

 Con preocupación las Madres veían que este pueblo crecía y crecía y que cada vez más jóvenes tenían que ir a Santiago a estudiar y hacer largos y peligrosos viajes.

Como siempre las hermanas jóvenes, comenzaron atrayendo a las personas con catequesis, así va surgiendo el deseo de hacer un colegio en los terrenos de Maipú. Era una necesidad imperiosa. En 1961 compran un terreno adyacente y es ahí donde se comienza a construir el colegio con ayuda de muchos. El 19 de marzo de 1962 se inician las clases con un primer año de humanidades.

El colegio crece y se caracteriza por su manera especial de formación. Es una educación viva, de experiencias al aire libre, de ver, observar y entender la naturaleza. El salir de la sala de clases para aprender, es parte importante de nuestro proyecto educativo.

El deporte, la música, los idiomas, vivir los valores patrios, la participación en las fiestas religiosas, ofrecer los sacramentos para que sean parte de la vida diaria, son parte fundamental de nuestro proceso educativo.

Lo central de nuestro Colegio es la evangelización a través de la educación. En todo está la huella de Dios, por eso el respeto por todo lo que nos rodea es fundamental y lo vamos inculcando desde pequeñas en nuestras niñitas.

Les pido a ustedes MIS FORMADORES que sean transversales que no impartan sólo sus materias, sino que sean fieles al legado de Santa Ángela, al evangelio de Jesús, a las enseñanzas de la Iglesia y lo transmitan porque sólo así tiene sentido este Colegio. El fin de todos nuestros esfuerzos debe ser educar hacia la VIDA ETERNA – LA SANTIDAD.