Solemnidad de Corpus Christi – jueves 03 de junio 2021

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Corpus Christi: “El día en el que Jesús quiso dejarnos EL regalo más grande”

El s. XIII vio nacer en la cristiandad la fiesta delCorpus Christi. No es que antes no hubiera devoción a la Eucaristía pues la hubo desde el principio mismo de la vida de la Iglesia, como lo atestiguan los Hechos de los apóstoles que nos cuentan que los discípulos de Jesús: «acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones» (Hch 2,42). Una serie de circunstancias históricas y eclesiales fueron el marco para que luego de un proceso de maduración el Papa Urbano IV instituyese esta fiesta en el año 1264. Desde entonces paulatinamente se fue difundiendo por todo el mundo cristiano. Por cierto, fue con ocasión de esta fiesta que el Papa encargó a Santo Tomás de Aquino la elaboración de los textos del oficio litúrgico y la Misa, algunos de los cuales alimentan nuestra devoción eucarística hasta hoy.

En esta Solemnidad Jesús se nos hace inimaginablemente cercano. Hoy es un día para expresarle nuestro agradecimiento por quedarse con nosotros, de manera absolutamente real y misteriosa, en la Eucaristía. El Señor nos alimenta, nos fortalece, nos acompaña, nos sostiene cuando nos faltan las fuerzas, nos nutre interiormente. Quizá a diferencia del alimento corporal, que una vez ingerido, es procesado y asimilado por nuestro organismo necesitado de nutrientes, cuando hablamos de alimentarnos de Jesús, el Pan de la Vida, la dinámica es diversa. Él alimenta nuestro espíritu, sí. Pero cuando nos acercamos a comulgar y recibimos al mismo Señor, nosotros somos también “asimilados por Él” y somos hechos partícipes de su vida misma. No nos disolvemos en Él, sino que por el contrario al entrar en comunión con Él, al vernos configurados con Jesús, nos encontramos a nosotros mismos con mayor autenticidad. Es parte del misterio de amor que es la comunión con el Cuerpo y la Sangre de Jesús. A ese punto nos ama Dios. Como decíamos, nos toca estar eternamente agradecidos con Él por tanto amor. ¿Lo visitamos y adoramos en el Santísimo? ¿Nos acercarnos con la debida preparación a recibirlo en la Eucaristía para poder alimentarnos interiormente, unirnos a Él como lo está la vid con el sarmiento (ver Jn 15,1-8), vivir intensamente en Él la comunión entre nosotros, y compartir esta alegría con todo el mundo?

Recordemos como celebramos esta festividad en nuestro colegio con algunas imágenes del recuerdo: